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Eclipse. Extracto de "Editar el tiempo"

 En el 2020, nos fuimos al sur. Fuimos a ver el eclipse. Hubo un intento en Chascomús unos años antes, al que no fui y mis amigos en el último momento se lo perdieron también por una nube. Nube y todo, dijeron que los pájaros se volvieron locos. Que todo se puso oscuro. Y sin verlo, sin estar en la parte de eclipse total, valió la pena. En el 2020 el eclipse completo pasaba por el sur, en algunos lugares se veía mejor o peor. Tratamos de buscar el mejor.  Un mediodía, terminamos junto a varios otros autos en la mitad de un desierto mirando a través de anteojos cómo de a poco la luna se ponía frente al sol. Hasta que sucedió.  El cielo entero cambió de color. Entero. Ya no era amarillo/celeste. Se había vuelto un degradé entre violeta y lila. Ya no me sentía en Piedra del Águila, me sentía en un western. En el set de un western, claro. Con una lona gigante envolviéndonos en un cielo surreal que bajó como tres grados de un segundo a otro.  Ya no hacía falta usar los an...

Un quilombo

Que raro que duelas  todavía.  Qué pesado. Denso.  Basta.  Vos te moriste hace 12 años, Vos hace 8 meses,  Y con vos ya corté tanto que no tiene sentido.  A vos te pido perdón.  Con vos la densa soy yo.  No tengo nada para darte, estoy dispersa.  Te parece omnipotente  pero debería parar.  Es fácil. Se frena, y ya.  En vez de prometer planes,  comidas, visitas, se para. Pero quiero mimos,  ¿viste? Por la gente que murió  hace 12 años, 8 meses y tanto. Hoy te fuiste y dejé de llorar. Hacía falta que te vayas para sentirme algo mejor.  No quiero hacer quilombo.   Pero te gusta, me decís.  Hay una opción más  prudente. Ni siquiera la más   prudente, y nunca la tomás.  Entonces, algo te gusta.  ¿O no? ¿Por qué estoy acá? Si querés estar tranquila.  Sin romper nada.  Creo que no quiero  romper nada. Le decía a él:  no quiero ser esto para vos. Y él decía: no lo se...

Un Zuco

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Tu sonrisa es un zuco de arancia  se va para los costados  como todo lo ácido  y se escapa la medida es un zuco de naranja  ¿me das un zuco de naranja?  lo estaban exprimiendo en mi cara,  lo vi tarde. ya habíamos pagado,  tuviste que pagar dos veces y es que, mira lo que son.  Desde esa canasta.  Brillando muchísimo.  ¿Con hielo? No.  Así. ¿Mirá si se agúan?  Que estén así, bien ácidas,  naranjas, con pulpa.  Qué buena esa máquina. Sin ni esfuerzo. Entran salen entran salen  con la facilidad que reboto por la vereda.  Es un zuco de los que te hace frenar en la mitad de la calle a gemir  que te quema la lengua pero la deja dulce.  Saltando, flotando, con el sol y zuco de arancia en la cara  que me sacas con el pulgar para probar. Una bambina me decís.  Pero mira este zuco de naranja, ¡miralo!  Posiblemente no haya nada mejor que el zuco que tomo caminando mirando estos edificios por ...

El problema es que no hay fotos

 El problema es que no hay fotos.  Antes había. Tenía varias, las fui borrando. Las tenía en carpetas y en teléfonos que fui perdiendo uno atrás del otro, perdiendo información en el camino. Tengo el 20 del 20 del 20 del 20 del 20 del 20 del 100% que igual nunca supo haber.  Llegan estas fechas y nos reenviamos las mismas fotos. Las mismas que subí hace años. Las mismas del cumpleaños pasado. Y del aniversario pasado. Porque el tiempo pasó y no quedan más recuerdos para reciclar, lo que teníamos en papel lo fuimos tirando y además, yo crecí.  No me gustan las fotos de beba. No tenemos fotos de adultos. Y soy mucho más adulta, tanto como lo que pensaba que era cuando te fuiste. En perspectiva, era de esperar.  Pero me enoja igual. Y llega otro cumpleaños en el que te busco y no te encuentro en ningún lado. Mi teléfono reconoce mil caras para buscar con filtros y vos no sos una. Sos un puntito lejano en el camino.  Entonces no me queda otra que escribirte. A ...

Enroscado desde que me subí al auto

Te tengo que confesar algo, desde que me subí al auto estoy enroscado.  Me buscaste con esa sonrisa y una cantidad de sugerencias e invitaciones que empecé a desconfiar de apenas me encontraron. No se puede así. Con vos. Qué difícil. A veces te escucho hablar y me olvido. Me distraigo con los pasajes de decenas libros que se arremeten y piden intervenir y que los recite para vos así por un rato estoy ahí, mirando la ruta extenderse, llenando el auto de palabras.  Tan linda tenías que ser. Y además pedirme que te lo diga. ¿Sabés el tiempo que estuve buscando el mate? Si el marrón o el amarillo de plástico o el más grande o más chico. Quiero predecir cuál es el correcto. Cuál te hace sonreír, porque como un boludo lo único que quiero es eso. Y que te de el sol cuando me des el gusto, si es que estás acá. Pensando en eso me das la mano y vuelvo. Vamos de la mano. Vos vas caminando por el bosque, con tus pupilas dilatadas buscando lobos entre los árboles. Corriendo tu deseo que se...

Siempre que lo necesites no voy a estar

 A mí no me parecías un iluminado. Ni un visionario, ni una persona que no juzgaba ni alguien que siempre estaba ahí. Es más, la única carta que tengo tuya dice "siempre que lo necesites, no voy a estar. Pero te quiero".  No hacía falta más, tampoco. Así que no voy a engrandecerte para que te mueras y te llenes de virtudes. Cuando te conté cómo me estaba costando reencontrarme con mi novio a la vuelta de un viaje largo, me dijiste tantas cosas que me tuve que bajar del auto llorando. Que vinieron dos tías corriendo preocupadas por los gritos y me calmaron a mimos y "vos sabés cómo es Picha".  Después me pediste perdón, habías tenido un mal día. Estabas nervioso.  No fue la única vez. Tenías malos días. Nos gritábamos feo. Y está bien , no tengo que acordarme de cosas lindas para que me guste acordarme de vos. Es importante poder sostener ideas contradictorias. Poder pensar una cosa y que eso no te quite disfrutarla. Porque la vida es compleja, y la tuya lo fue mucho...

Amalia Rajá

Hay un momento por el que pasamos todos los primos de la familia y que en algún momento, aunque nadie se acuerda cuándo, pusimos en común: un día nos dimos cuenta que la pareja que vive en la casa de mi abuelo son hermanos. Sus  hermanos. Nuestros tíos abuelos Amalia y Alejandro.  Algunos nos enteramos por un comentario al pasar a nuestros papás. O una pregunta a mi abuela. Nunca por una anécdota de cuando eran chicos ni mucho menos. Sabía que Alejandro era el padrino de mi mamá, pero eso no tenía una atadura filial en mi cabeza. La cuestión es que esto fue un problema general de público conocimiento pero cierta discreción.  El problema es simple: yo creo que pensamos que Amalia y Alejandro, este set inseparable de pilas doble A, eran pareja porque nadie en la casa los trataba como familia. No se nos enseñó a quererlos como familia. Nadie te decía "antes de ir a la cocina a tomar el té andá a saludar a Amalia", ni te preguntaban si charlaste con ellos cuando fuiste a juga...

Jugada

Hay un gesto re re vos, me dijiste. No sé bien cómo definir qué es, así que voy a empezar por describirlo.  Así arrancaste. De prepo. Arrancaste por el detalle más chico y te alejaste. Me solés decir que es un recurso mío. Pero esto sos todo vos. Fue así: "Hay un momento, generalmente pasa cuando estás sentada... en el que hago o digo algo, y vos ponés muy recta la espalda. Como que te erguís muy derechita y bajás el mentón. Y hacés algo re lindo con la boca, like a pursing of the lips. Muy sutil. Y respirás intensamente. A veces cerrás los ojos, a veces solo pestañás lento. Often you look away. Cuando me acuerdo de ese gesto, o cuando te veo hacerlo, me acuerdo de la primera vez que te vi hacerlo, esa primera noche en tu casa. Estábamos en el sillón, y vos estabas jugando conmigo. You were a cat and I was a mouse to you. Te habías sentado con las piernas cruzadas, mirándome de frente. Fully facing me, y muy cerca mío y no sé por qué, pero no puedo acordarme qué dije, y vos hi...

Drip, drop, plop/ No llego

Drip, drop, plop The couch is clean. I mopped the floor and swept out the dust and tidied the table. I even folded my clothes. I didn't put them away, but I did fold them. I tried.  I did the whole bathroom. Hung the towels. Threw away old creams and empty packages. Got rid of the papers on the floor and disinfected my piercings. I even did the dishes.  You know what else I did? I meditated. Just so you know. You, who are always telling me to calm down. I stayed home, to sleep early, so I could get shit done tomorrow. I crept in bed. I did my best. And there they were. Alone. Mocking. Aligned center of the apartment: my keys on the floor. So far away. Not even under the spotlight. The bulb is fried.  Pause.  The faucet drips. I stare blankly at it. I try to breathe in until it feels relaxing. It's not.  I can't get out of bed. If I do, I'd have to face the undone wrinkled blankets that have been swarming all over the place for days. I start a list. There's tuppe...

Sum smile

Sum smile The day after yesterday we talked We spoke about figures half moons and wedges Those people use in maths Will you read for me? I plead. Play along. Translate these hieroglyph daydreams so I can hand over my beautiful, clay sphere and listen to the square roots mumble their way out of your lips. They’re more, less or equal to many words I know To the power of prepositions of direction, time and place. A caret here, a chevron there. I hear the clay crackle even though we tread slowly even though we mouth them carefully and each slice is thoroughly measured as you smile and I keep score The scratching sounds familiar I feel so close to you, Who don't seem to take me very seriously but are still equally amused. What on earth are you doing? My fingers are covered in red dust the sum still fresh drying in the sun. You laugh- (that’s not how math is done) and clear the tab. When you're not looking I secretly go over the sum again. Just in case. But it's no use. It's ...

En silencio con Igna

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Llueve. Siempre llueve cuando pienso en Igna.  Llueve pero hace calor. Está pesado pero no demasiado. Corre viento. Estamos en la costanera sur.  Tengo la frente con gotitas de lluvia, el pelo medio electrificado y esa sensación de estar mojada pero no. El pelo aglomerado, aplastado en mechones marrón oscuro. Todo es gris, menos los árboles que están más verdes que nunca. Se lo digo. Y el agua de los charcos, la lluvia y la reserva son medio lo mismo.  Nunca tengo frío con Igna. Cuando me acuerdo, tengo la temperatura justa. Una mezcla de viento helado que se me metió en la remera y calmó un poco el calor humano que estoy largando, y el espesor que se acumuló adentro del buzo por el clima.  Hay silencio. También, como siempre que pienso en él. Estamos en el auto yendo por la avenida de los italianos. A punto de entrar al museo de la cárcova que lo cruzamos sin querer. Salto un charco gigante para bajar del auto. Tengo la sensación de que se viene una aventura siempre...

Vértices y promesas

Las contradicciones son nuestro punto más fuerte.  Es raro. Pero son el vértice. Ahí empieza el juego. Vos y yo. Un poco como los imanes a la inversa. La tensión día a día es tirante y elástica. Está siempre ahí. Apretujamos todo pero las piedras no se chocan ni se rompen ni se cansan de rechazar. Nos resistimos.  Desde el hueco de ese filo nos miramos muy nerviosos. Pensando cómo mentirnos en la medida justa. Un poco más y se nota. Un poco menos y no alcanza.  Necesitamos vértices. Puntos medios. Cosas que dejen tarea para el hogar. Por ejemplo eso de ser libres siempre y cuando sea por igual.  Pero yo ya sé que el juego siempre es resistir. Ver quién negocia mejor. No soy boluda, solo me hago.  Pero sonaba lindo, sonaba re lindo ¿no?  Te voy a hablar y no sé que decirte. Un montón de palabras como papelitos de relleno de una caja. Quilombo nomás. Hasta que me quedo en silencio y dudás primero. Y me quedo sin pellejos en el dedo índice y sin parte de la ye...

Brahma 1

Se enfría la Brahma caliente.  Esperamos sin apuro a que cierren las urnas. No sé si se le puede decir espera a esto. Hay demasiada poca expectativa. Estamos. Estamos sin apuro hasta que cierren las urnas. Estamos con la Brahma caliente al sol con una decisión que parece negligencia. Y unos perros que van y vienen ladrando pero no se dejan tocar. Pelusa, Nico, Carlitos y Taison.  La primera birra la compré. La estaban cambiando de lugar y los pesqué, y en el fondo, ¿yo a quién le voy a contar? Se hacen unos pesos por una birra que igual no quería tomar nadie. La segunda ya la ligué de yapa y con compañía. Ahora alguien pesca, alguien maneja una lancha a lo lejos, alguien la mira y alguien escribe.  A uno le gusta treparse a la cornisa y ver la pesca. Ya no me acuerdo cuál. Uno feo. Son todos feos y el sudor nos cae por igual a todos. Eso me gusta. Yo no pesco, ni sé vivir en un container. Ni entiendo mucho cómo es esa logística. Y el pescador no sabe qué puede haber de bu...