Los Lagos
Si me congelo, lo primero en cambiar de color serán mis uñas puedo pintar mis uñas el color de mi sangre bajo el agua en invierno. El agua no tiene, en verdad, colores. pero tiene un frío violeta y tiene nombre el nombre de otros. Schmoll, Tonchek, Jakob… (no quiero que una parte mía quede acá anclada en el fondo donde no hay ternura: la ternura es de los lagos y hay tantos) Si me pintara el pelo se vería mejor que ahora el fondo de las cosas tiñe todo como igual y mi pelo se parecía al otoño cuando los haces maquillan la corteza de los árboles tenía un saco plegado como un roble con el que me paseaba como una pasa de uva del color del agua en invierno pero basta, que no tiene color el agua y basta la arena y basta la lengua de las lajas que murmura ¡Qué bello color el de las lajas! Y yo que pensaba que eran algo roto