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Topología / Waves

haciendo caso a las olas de dos metros sos tan pequeño: es así cuando llueve, en el fondo (se le dice el fondo aunque se llega recto) sos una costra de alga suelta por estrellarse con una roca: sos muy chiquito, Juan tenés afán de deshacerte de tanto flotar si es que flotan las costras o se hunden como los pulpos escondidos entre otras piedras donde tal vez… tal vez los rasgos, no las palabras, balbuceen allá en un encadenamiento sonoro en un trueno mar adentro, mar abajo mar al fondo el otro fondo o el mismo (la topología de las formas puede alcanzar al mundo entero) y allá seguro también haya costras y las olas rompan sobre los cangrejos pero no distingo  —- Waves weighing in the waves two meters high you are so small: rain will do that out in the deep (we say out deep but we mean far back) you are but a rind of seaweed about to crash onto the jetty: you are so small, Juan eager to fall apart after so much staying afloat if seaweeds float at all or sink like octopuses hidden betw...

Eucaliptos/Eucalyptus

quedará una carcasa que devenga en eucalipto  y debajo madrigueras  como en las que tropiezan los caballos  y encima  dormirán los perros  este perro  con sus ojos de adjetivos gastados ojos cristalinos, celestes, acuosos bajo el sol de las cinco de la tarde que alumbra y quema el piso  salvo donde mira el perro  de los ojos cielomar y yo, con la cabeza metida en su piel  nunca me entendí tanto  como ahora yazco boca arriba  con la lengua afuera tocando los granos de tierra la lengua afuera  como bañada en chocolate la saliva formando relieves marrones  sobre el suelo de hojas mentoladas una costra puede devenir carcasa  cielomar cielo mar hay muchos patos  para que aúlles  y te acuerdes  si te acordás Eucalyptus a husk will remain and become eucalyptus below the burrows  where horses trip and fall and above  will rest the dogs  this dog  of frazzled ways: crystalline, light, watery...

No se hunden las paredes

  Llegó y la puerta no estaba abierta. Malena quedó frente a su imagen en el espejo. Su pelo rubio resaltaba en el plateado gastado. Lo sacudió un poco y esperó: siempre la escuchaban llegar. Iba casi todos los días. Pero hoy la puerta estaba cerrada y nadie se había anticipado en abrirle.  Malena agarró el picaporte. Era un picaporte decorativo, no funcionaba de verdad, como la falsa biblioteca de adentro que era un bar y otras peculiaridades de la casa. Probó tirar y nada. Miró para otro lado. Fingió estar distraída y probó de vuelta, esta vez con fuerza. El pelo se le desacomodó. Ahora Malena miraba el picaporte irritada. Iba a probar una tercera vez pero la puerta se abrió. Debió haberse hinchado por la humedad, pensó. Siempre estuvo abierta. Entró y cerró como si nada. No había pasado nada.  La casa olía a tierra mojada. La madera de Paraná cargaba con el aroma de una inmensa selva espesa. Malena amaba eso. Respiró hondo. No había otro lugar igual. Ella había crecido...