Caen las lajas
Era una laja como un torso un torso grueso de muerto de piedra de templo la comunión de restos la resina de un fémur de montaña un codo grava hecha de tendones y los pasos eran llanto un pie, el otro buscando pie a cada avance pero todo caía porque la piedra ha de volver al polvo que la llama y aún así, buscaba con una mano y bajo ella una laja, y otra grandes lajas, chicas lajas como las hay en oriente, al norte, al sur, migajas de un cuerpo que no se ha de preservar (no puede) intacto Es así: iba cuando el torso cayó y gritó ¿Dónde estás? respiró hondo, rápido, y gritó al no encontrar rastro de sus pasos ¿Cómo me vas a dejar sola sobre un cadáver?