Caen las lajas
Era una laja como un torso
un torso grueso
de muerto
de piedra
de templo
la comunión de restos
la resina de un fémur de montaña
un codo
grava hecha de tendones
y los pasos eran llanto
un pie, el otro
buscando pie
a cada avance
pero todo caía
porque la piedra ha de volver
al polvo que la llama
y aún así,
buscaba
con una mano y bajo ella
una laja, y otra
grandes lajas,
chicas lajas
como las hay en oriente,
al norte, al sur,
migajas de un cuerpo
que no se ha de preservar
(no puede)
intacto
Es así: iba
cuando el torso cayó
y gritó
¿Dónde estás?
respiró hondo, rápido,
y gritó
al no encontrar rastro de sus pasos
¿Cómo me vas a dejar sola
sobre un cadáver?
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