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Mostrando entradas de enero, 2026

arrayanes

una niebla convierte al cielo en agua ¿viste que al final... el aire y el agua...? ¿Viste? Yo no sé cuál traga los bordes cuál consume las nubes a mor - dis - cos - nadando al vacío junto a tres patos y la orilla flotada ¿y viste que el aire... y el agua...y el sol? nos está pegando el sol eso dicen del otro lado del humo disuelto en resolana hay un lago que alimenta el cielo. ¡Quedate ahí! ¡Estás dorado! los arrayanes los quetri naranjas acogen las sombras las llamas prenden las copas entran por huecos incendiados entre los entres de las hojas y tocan el piso forman flores de luz en el sendero pero cuando quieren fundirse se encuentran con que el sol devora con hambre y las sombras son del mismo color que los arrayanes

Mousie

Madre estaba hecha de ratones de madriguera. No le decían Mousie por eso, pero parecía. Tal vez fuera por su cara pequeña, toda concentrada. O por su andar veloz. Bajaba a la calle, pasaba la embajada y se metía en las canaletas. Tan chiquita era la cocina cuando ella no estaba. De un segundo a otro estallaba en millones de partes. La hornalla, las perillas, las sobras de la heladera. Yo me escondía abajo de la mesa, y esperaba a que vuelva. Volvía mojada, con el pelo en la cara y las uñas filosas. Cientas de lauchas amontonadas por el pasillo. Mordían todo lo que tuvieran enfrente y yo siempre me paraba enfrente. Quería tocarla, tocarlas. ¡Qué disparate! Esa imaginación rara que tenés, me decía Madre, huyendo por la puerta más cercana. Y se iba pero quedaba todo ocupado, de piso a techo. Yo seguía su rastro a través de las fotos: la de las bodas de oro, de plata, de mi hermano, las comuniones. Todas las fotos menos la mía. La mía estaba en otro cuarto.  Me acuerdo cuando se la reg...