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Mostrando entradas de diciembre, 2025

Huesos

Tu hombro me tiene cansada la trampa de tus huesos el mármol húmedo y poroso corriendo río abajo. Los huesos toda la vida son golpes hasta que en otoño hace calor y llueven hojas de maraca. y crujen,  repletas de arañas  chiquitas arañas  mordiscos cavando profundo en la montaña carmesí ocre, entre todo lo que cae  bajo tu sombra Si hay un bosque lejos  en él asoman finos  como el filo de mil huesos los años, y cuántos caen.  Caen, Caen y diezman los pájaros forman agujeros donde el sol se asoma (Contá los agujeros, me decís sabiendo que el viento y los pájaros no cesan) (Quedate para siempre  con los patos aniquilados los plumones tibios las plumas muertas que frenan el tiempo  en una laguna ese día)  (El mismo día cada vez)  

Parque

El pasto se despereza las gotas caen en un bostezo a la madrugada  de vuelta a la tierra le lavan la cara a los colores El sol me pasa de largo y te busca por la ventana.  —- Hay quince chicas en la puerta del parque tres guardias que vigilan el sendero y dos vaquitas de san antonio  posadas en el mantel.  Pedí un deseo.  ¿Solo uno?  Sí El otro es para ese guardia  que está enamorado del sauce.  No sé, pobre, cómo decirle. —  El sauce solo canta de día  Lo escuchamos acostados  hasta que el viento lo calla.  ¿Le pedimos otra?  En el nido, los pichones duermen (acá también hay siesta)  Pedile más tarde.  — ¿Y la Salvia? La Salvia cae hasta el piso  casi hasta el piso achicharrada por el sol, suda y se ablanda  amenaza con desaparecer pero no desaparece las Salvias no desaparecen  las flores sí — Yo no conozco a los picaflores no sé si tienen plumas o escamas pero sé cómo vuelan  porque sus somb...

A la mañana no / Morning folds

A la mañana no, todavía había nada:  un cuarto vacío estirándose cada vez más  hasta tocar el piso y ahí le preguntaba ¿Cómo se puede querer así?  ¿Tanto? A la mañana El sol respira sobre la madera  entre la sábana de arena tibia  esfumando los bordes practicaba: ¡Miren!  Miren qué lindo este amor  lo hice yo con mis manos arriba suyo entre los pliegues  de la mañana  dando forma a la mañana entre las olas  y los pliegues. ¡Qué cerca! los pliegues se tumban,  tu pecho respira no me acuerdo cómo respirar los pliegues revuelcan  no hace falta nada entre la nada  de las chicharras mudas  esperando el verano  los cóndores volando en círculos tus manos cayendo por el semipiso en busca de víboras verde marino  centelleante rocío del sol recién despierto antes de que se nuble  y muestren los dientes  como a las tres  porque a las tres  todavía no había nada.  Había kilos de arena  en l...